Cómo se corrige
¿Y si pudieras leer las instrucciones que recibe quien va a corregirte? Pues puedes: la rúbrica de corrección de esta prueba es pública, oficial e idéntica entre convocatorias. De hecho, el «solucionario» que la EHU publica después de cada examen no contiene respuestas —muchos alumnos lo descargan esperando encontrarlas y se llevan un chasco—: contiene, precisamente, esta rúbrica. Piénsalo un momento, porque la consecuencia práctica es enorme. Sabes de antemano, criterio a criterio y con sus décimas, qué premia el corrector. Este capítulo comenta la rúbrica ejercicio a ejercicio; los capítulos de la Parte II construyen los métodos sobre ella.
Una aclaración antes de empezar: esta es la rúbrica de la PAU. La evaluación del curso te exigirá exactamente las mismas destrezas, pero se corrige con criterios propios, publicados en Classroom junto con la programación.
La rúbrica del ejercicio 1
La 1.1 se corrige por bandas. Para colocarte en la banda alta —de 0,75 a 1— tienes que expresar con claridad todas las ideas importantes del texto, demostrar que lo has entendido con exactitud y escribir con corrección y con cierta riqueza sintáctica. La banda media, de 0,5 a 0,75, es la del resumen que recoge la mayoría de las ideas pero se despista en los detalles. Y hay una regla de exclusión que no admite negociación: si tu «resumen» es más largo que el texto, se califica con cero. No es una penalización parcial ni una rebaja de banda. Es que, sencillamente, ha dejado de ser un resumen.
La 1.2 se juega en cinco ejes. Sus dos rúbricas, casi idénticas para las opciones A y B, combinan en cada banda los mismos cinco: la comprensión del texto y del asunto, la calidad de la comparación (opción A) o de la explicación (opción B), el vocabulario filosófico, la estructura argumentativa y la gramática. Para la banda máxima, de 2,5 a 3, piden comprensión profunda y exacta, una comparación o explicación «crítica, matizada y filosóficamente significativa», vocabulario preciso y bien integrado, argumentos claros y estructurados, y una redacción excelente. Fíjate en los adjetivos, que es donde está la trampa: no basta con comparar o con explicar; hay que hacerlo con crítica y con matices. La distancia entre un 2 y un 3 casi nunca está en saber más. Está en elaborar mejor.
La rúbrica del ejercicio 2: una lista de comprobación disfrazada
La rúbrica de la disertación no se parece a las demás. No va por bandas globales, sino que es analítica: reparte puntuaciones concretas por competencia y por criterio. Y leída con calma se revela como lo que es, una lista de comprobación que te conviene memorizar.
- Expresión (0,5 puntos). Lenguaje claro y preciso; registro formal, sin coloquialismos; terminología filosófica bien empleada.
- Estructura (0,5 puntos). Que respetes la estructura pedida —introducción, argumentación, opinión personal y conclusión—; que la introducción presente el tema; que en el desarrollo se distingan con claridad los párrafos de argumentos a favor y en contra, bien cosidos con conectores; que haya un apartado de opinión personal formulado en primera persona («en mi opinión», «creo que»); y que la conclusión resuma argumentos y opinión.
- Argumentación (1,5 puntos), el bloque que más pesa. Una reflexión coherente, sin desvíos ni contradicciones; al menos dos autores relevantes de la historia del pensamiento, y no como mención de nombres al pasar sino con argumentos de verdad (0,5); esfuerzo visible de crítica y objetividad; opinión personal bien argumentada y con ejemplos eficaces (0,5); y conexión clara del tema con una situación actual (0,25).
- Originalidad (0,5 puntos). Un título sugerente, que despierte interés y anticipe la reflexión —0,2 puntos: el título mejor pagado que escribirás en tu vida—; una cita filosófica integrada con gracia; preguntas provocadoras que abran líneas de pensamiento; y señales claras de creación propia, sin rastro de copia ni de inteligencia artificial.
Haz la cuenta. Quien entrega una disertación sin título, sin autores y sin un párrafo de opinión en primera persona está regalando más de un punto antes de que el corrector haya leído una sola de sus ideas. Y son tres cosas que no dependen de cuánto sepas: dependen de que te acuerdes. El capítulo 6 convierte esta rúbrica en procedimiento.
La rúbrica del ejercicio 3
El tercer ejercicio vuelve al sistema de bandas, y la máxima —de 2,5 a 3— define con una precisión que agradecerás qué significa presentar bien a un autor: nombrar su corriente filosófica, su siglo o época y el título de su obra principal; explicar usando sus conceptos característicos; aportar referencias exactas y ligadas al dilema que te preguntan; argumentar con solidez, concluir razonadamente y poner ejemplos adecuados. La banda inmediatamente inferior admite al autor bien presentado, pero con imprecisiones o con digresiones.
Y las bandas bajas retratan el error más común de todos, así que míralo de frente: el texto hecho de opiniones personales sin base filosófica se queda entre 0,5 y 1 por bien escrito que esté. Escribir bonito no salva un ejercicio vacío. Aquí lo que se corrige es la filosofía.
Extensión y penalizaciones
Sobre esto circulan versiones equivocadas de curso en curso, así que aquí tienes el mapa completo.
- El único límite duro. Las doscientas cincuenta palabras de la pregunta 1.2. No hay otro en todo el examen.
- Los orientativos. En los ejercicios 2 y 3, las doscientas o trescientas palabras son una orientación: el acta de la reunión de coordinación declara expresamente que pasarse de trescientas no penaliza.
- El del resumen. Es lógico, no numérico: más largo que el texto, cero.
- La ortografía. Cada falta resta una décima, hasta un máximo de un punto. Un examen brillante con diez faltas pierde un punto entero, así que releer antes de entregar es de las cosas más rentables que puedes hacer con tres minutos.
Que pasarse no penalice no convierte la extensión en un objetivo. Trescientas palabras bien estructuradas valen más que quinientas divagando, y el tiempo que gastas de más en un ejercicio se lo estás quitando al siguiente.
Los exámenes antiguos: para qué sirven y para qué no
Vas a encontrarlos por todas partes, y con razón: de la prueba vigente solo existen cuatro exámenes, así que casi toda la cantera de enunciados reales es anterior a 2025. Úsalos. Pero úsalos sabiendo dos cosas, porque si no te van a engañar en direcciones opuestas.
No citan el texto que tú vas a leer. Los textos de las cinco lecturas se rehicieron para 2026 y, en cuatro de los cinco autores, la traducción castellana no es la misma que traían los exámenes anteriores. No son matices: donde tu antología dice que la Ilustración es la «salida del hombre de su autoculpable minoría de edad», el examen viejo decía «liberación del hombre de su culpable incapacidad»; donde la tuya dice que «el legislador» no debe buscar la felicidad de una clase, el viejo decía que a «la ley» no le interesa. Descartes es la excepción y por eso su capítulo es el que mejor aguanta el material antiguo. Consecuencia práctica: un ejercicio resuelto de hace años te enseña el procedimiento, pero no puedes copiarle las citas.
Y no te dicen lo difícil que es tu examen. Los de 2020 a 2024 son los más generosos de todo el periodo, y no por casualidad: aquellos años el examen ofrecía cuatro opciones completas en vez de dos, una medida excepcional tomada cuando el confinamiento impidió dar el temario entero, para que nadie quedara atrapado en un bloque que no había podido estudiar. Duró cinco cursos y se retiró. Tu examen tiene texto único y no elige nada: si te mides con uno de aquellos y te sale bien, no des la conclusión por buena.
Con eso dicho, sácales todo el partido. Los enunciados de la disertación y del ejercicio 3 siguen siendo válidos casi tal cual, porque el temario ha cambiado menos que el formato. Y las destrezas que evaluaban son exactamente las tuyas: resumir, comparar, explicar una afirmación y argumentar. Eso no ha cambiado nunca.
Consejos prácticos
Para la preparación:
- Estudia en orden cronológico. Los periodos llevan un hilo: cada autor discute con los anteriores. Estudiarlos en orden es estudiarlos con la mitad de esfuerzo.
- Resume cada tema en doscientas o trescientas palabras. No es casualidad que sea justo el formato del examen. Reelaborar con tus palabras es la manera más eficaz de interiorizar, y de paso entrenas el género textual exacto que te van a pedir.
- Repasa tus resúmenes. Los días previos, tantas veces como puedas: son cortos, se releen rápido y la repetición los asienta.
- Haz al menos un simulacro completo. Imprime un examen, pon una cuenta atrás de noventa minutos y hazlo entero, en silencio, sin apuntes y sin interrupciones. Ningún otro ejercicio te dará tanta información sobre tus tiempos, tu orden ideal y tus puntos débiles.
- Empieza ya. Es el consejo menos seguido de la historia y sigue siendo el mejor: se llega más preparado, se llega más tranquilo, y las dos cosas se notan en la nota.
Para el día del examen:
- Duerme. Los días anteriores, bien: dormir consolida lo que has estudiado. Nada de trasnochar ni de madrugones extremos.
- Desayuna. Y cuidado con los experimentos de última hora con la cafeína.
- Lleva reloj. También DNI y bolígrafos de sobra; agua, si te lo permiten. Los móviles y los relojes inteligentes tienen que estar apagados y guardados, así que sin un reloj propio irás a ciegas con el tiempo.
- Llega con tiempo. Localiza el aula y hazte con el sitio. El estrés de llegar justo es gratuito y evitable.
- Lee todo el examen antes de empezar. Te permite calibrar tiempos y decidir en qué orden respondes.
- Elige opción y no vuelvas atrás. En las preguntas con opción —la 1.2 y el ejercicio 3— quédate con la que mejor lleves e ignora la otra. Cambiar de opinión a mitad de examen es la manera más rápida de quedarte con dos respuestas a medias.
- Controla tu tiempo. Piensa antes de escribir y vigila el reloj: el ejercicio 1 vale cuatro décimas partes de la nota y merece una proporción parecida de tus noventa minutos.
Si necesitas alguna adaptación para realizar la prueba, puedes solicitarla: el trámite se explica en la web de la EHU y conviene no dejarlo para el final1.
La decisión previa —si presentarse o no a esta materia, según las ponderaciones del grado al que aspires— tiene documento propio, actualizado cada curso y enlazado desde el aula virtual.↩︎