Comparar a través de los bloques

La prueba de acceso a la universidad pide, ante un texto, comparar a su autor con pensadores de otras épocas sobre un mismo problema. No se trata de contar dos teorías por separado, sino de ponerlas a dialogar. Conviene un método simple:

  1. Aísla el problema común. ¿De qué pregunta habla el texto? (el conocimiento, la libertad, la moral, la mujer…).
  2. Fija la tesis del autor del texto en una frase.
  3. Enfréntala a la de otro autor que responda a la misma pregunta desde otra época, marcando en qué coinciden y en qué chocan.
  4. Cierra con un juicio propio, razonado, y si cabe una actualización.

Las páginas que siguen ofrecen, para cada uno de los autores cuyos textos suelen caer, un mapa de comparaciones posibles. Los números remiten a la sección del manual, y las preguntas, a los debates del apéndice «Perspectivas enfrentadas», que cierra el manual y donde cada contraste está desarrollado.

Platón (alegoría de la caverna)

El texto plantea el conocimiento como ascenso de las sombras a la luz, y de paso la educación y la política del que ha visto el Sol.

  • Con Aristóteles (mismo bloque, contraste interno): ¿se conoce recordando las Formas o abstrayendo de lo sensible? (§10 ↔︎ §15; debate «¿Cómo conocemos?»).
  • Con Descartes: ambos desconfían de los sentidos y buscan un saber seguro por la razón —la caverna y la duda metódica se parecen—, pero Descartes lo funda en el sujeto, no en un mundo de Formas (§36).
  • Con Nietzsche: la oposición más fuerte. Para Platón hay un «mundo verdadero» tras las apariencias; para Nietzsche, ese mundo es una filfa y solo hay perspectivas (§60; debate «¿Hay una verdad con fundamento?»).
  • Con Marx: la caverna como metáfora de la ideología —los prisioneros que toman por real lo que solo es sombra proyectada por quienes dominan— (§57-§58).

Descartes (cogito, Discurso del método IV)

El texto fija el cogito como primera certeza y separa el yo pensante del cuerpo (dualismo).

  • Con Hume: el choque racionalismo ↔︎ empirismo. ¿El conocimiento nace de la razón o de la experiencia? (§39; debate «Origen del conocimiento»).
  • Con Kant: Kant acepta que hay un sujeto que pone orden, pero niega que conozca sustancias o el yo en sí: solo el fenómeno (§50). Continúa y limita a Descartes.
  • Con Nietzsche: Nietzsche sospecha del «yo pienso» —¿quién dice que sea yo quien piensa?— y de la verdad clara y distinta como ilusión gramatical (§60).
  • Con Beauvoir: frente al sujeto descarnado y sin cuerpo del cogito, Beauvoir reivindica una conciencia siempre situada en un cuerpo y una circunstancia (§77).

Kant (¿Qué es la Ilustración?)

El texto define la Ilustración como salida de la minoría de edad y reclama la autonomía y el uso público de la razón.

  • Con los «tutores» de su propio texto: el contraste interno entre autonomía y heteronomía (§47).
  • Con la Escuela de Fráncfort: Horkheimer y Adorno preguntan si esa razón ilustrada cumplió su promesa o, vuelta cálculo, engendró nueva barbarie (§68; debate «¿Hay progreso en la historia?»).
  • Con Wollstonecraft y Beauvoir: si la Ilustración predica autonomía para todos, ¿por qué excluyó a las mujeres? La emancipación ilustrada, tomada en serio, se vuelve feminismo (§49, §77).
  • Con Nietzsche: ¿es la autonomía racional la cima moral, o una coartada más de la «moral de esclavos»? (§59).

Nietzsche (Ecce Homo, «Por qué soy un destino»)

El texto proclama la transvaloración de los valores y la figura del pensador como destino que parte la historia.

  • Con Platón, Descartes y Kant: contra los tres, Nietzsche niega que haya una verdad con fundamento o un mundo verdadero; solo perspectivas (§10, §36, §50 ↔︎ §60).
  • Con Agustín y el cristianismo: la diana de la transvaloración. La «moral de esclavos» nacida del resentimiento frente a la moral de la vida (§26, §59).
  • Con el positivismo: ambos derriban la metafísica, pero el positivismo confía en la ciencia como nueva verdad firme, y Nietzsche también desenmascara esa fe (§54-§55; debate «¿Se gobierna la razón a sí misma?»).
  • Con Kant en moral: deber universal y autónomo frente a la crítica genealógica de todo deber (§51 ↔︎ §59).

Beauvoir (El segundo sexo, conclusiones)

El texto sostiene que «no se nace mujer, se llega a serlo» y analiza a la mujer como el Otro.

  • Con Sartre: comparte la libertad existencialista, pero la piensa situada en un cuerpo y una sociedad, no absoluta (§64; debate «¿Libres o determinados?»).
  • Con Kant: la dignidad como fin en sí y la denuncia de tratar a alguien como mero medio dan base ética a la crítica de la opresión (§51).
  • Con Wollstonecraft y Gouges: del feminismo ilustrado de la igualdad jurídica y educativa al análisis de la construcción social del género (§49 ↔︎ §77).
  • Con Butler: si la mujer «se hace», ¿hasta dónde llega esa construcción? Butler la extiende a la performance del género (§79; debate «¿Sexo o género?»).