La explicación argumentada de un tema
Método para el ejercicio 3 (3 puntos, 200-300 palabras orientativas, dos opciones A/B): construir una explicación argumentada sobre un tema importante del curso, no recitar de memoria el pensamiento de un autor.
Este capítulo es más corto que sus vecinos, y no por descuido. Los métodos anteriores trabajan sobre un texto que tendrás delante; el ejercicio 3 trae una cuestión, y la cuestión puede venir de cualquier rincón del curso. Darte aquí el contenido exigiría copiar el manual entero, así que el capítulo hace lo único honesto: el método, la decisión entre las dos opciones y un mapa —dos, en realidad— para llegar en segundos desde la cuestión hasta las páginas donde la estudiaste.
Qué pide exactamente el ejercicio
Una explicación argumentada, que no es todo lo que sabes sobre el tema. Los enunciados lo dicen con dos palabras que conviene leer juntas: «exponga de forma argumentada». Exponer sin argumentar es el apunte recitado: información correcta y ordenada, sin tesis que la sostenga ni pregunta a la que responder. Argumentar sin exponer es la opinión suelta: una postura sin filosofía debajo. El ejercicio pide las dos cosas a la vez, y la rúbrica castiga por separado cada mitad que falte.
La segunda carencia tiene precio fijo, y conviene saberlo de memoria. El texto hecho de opiniones personales sin base filosófica se queda entre 0,5 y 1 de los 3 puntos por bien escrito que esté (capítulo 2). Detente en la cifra: dos puntos y medio de distancia entre opinar y saber.
La primera mitad, en cambio, viene definida con una precisión que agradecerás. La banda alta dice exactamente qué es presentar bien a un autor, y esa definición es un procedimiento completo: más abajo la tienes convertida en lista de comprobación.
De dónde sale la cuestión
¿De qué te pueden preguntar aquí? Es la pregunta que importa, y la respuesta es la que nadie quiere oír: de todo el curso. El ejercicio 3 no sale de las cinco lecturas de la Parte III: recorre el currículo entero, tal como avisa la especificación de la prueba.
Míralo en los enunciados reales, porque leerlo en abstracto no duele y verlo sí. La ordinaria de 2026 pidió las críticas de Sócrates y Platón a los sofistas, y Sócrates no es ni ha sido nunca una de las lecturas. La extraordinaria, la relación entre fe y razón en la filosofía medieval: territorio de Agustín de Hipona y Tomás de Aquino, tampoco lecturas. Quien preparó solo los cinco textos se encontró con que un ejercicio de tres puntos le hablaba de otra cosa.
Es la peor sorpresa posible del día del examen, y por eso hay que dártela ahora y no en junio. La única preparación que cubre este ejercicio es el curso entero, con su manual; la buena noticia es que eso es trabajo ya hecho. Lo que necesitas no es material nuevo, sino saber volver deprisa al sitio exacto donde está.
Y una cautela simétrica. Que los ejemplos sean recientes no los convierte en pronóstico: dicen hasta dónde llega el territorio, no qué parte va a caer. Este capítulo te enseña a moverte por el territorio entero.
La A o la B: una decisión con reloj
Las dos opciones son de bloques históricos distintos. El dato tiene dos caras. La mala: no puedes dejar un bloque del curso sin preparar confiando en esquivarlo, porque no sabes cuáles dos tocarán. La menos mala: si aun así llegas con un bloque flojo, el agujero te cuesta una opción, nunca las dos1.
Cómo se elige, en un minuto. La pregunta no es cuál suena más fácil: es de cuál puedes escribir doscientas palabras con autores, conceptos y referencias. Es el criterio con que se elige el término de comparación en la 1.2.A (capítulo 4): mira con cuál de las dos llenas la lista de comprobación de la sección siguiente, y decide.
Desconfía de la cuestión que parece responderse sola. Alguna formulación invitará a pensar que bastan el sentido común y la actualidad; ya sabes lo que la rúbrica reserva a esa tentación. La opción buena es la que puedes responder con filosofía, no la que podrías responder sin ella. Y una vez elegida, no se vuelve atrás (capítulo 2).
La banda alta, convertida en lista de comprobación
Antes de escribir, convierte la cuestión en pregunta. «La alienación según Marx» no es todavía una pregunta; hazla pregunta —¿qué es la alienación y por qué se produce?— y tu respuesta será la tesis que sostenga la explicación entera. Sin este paso no hay nada que argumentar, y lo que sale es el apunte recitado.
Con la pregunta formulada, la banda alta de la rúbrica (capítulo 2) te da el resto del procedimiento. Léela como lista de comprobación:
- Su corriente filosófica. Racionalismo, materialismo, feminismo: la familia a la que el autor pertenece.
- Su siglo o su época. No hace falta el año exacto: sitúa.
- Su obra principal. Con su título.
- Sus conceptos característicos. Definidos y puestos a trabajar sobre la cuestión, no en lista.
- Referencias exactas ligadas al dilema. Una fórmula citada corta, un argumento con nombre: ligadas a lo que se pregunta, no a lo que sabes.
- Argumentación sólida. Las ideas encadenadas hacia tu tesis, cada una empujando a la siguiente.
- Conclusión razonada y con ejemplos. Un cierre que responde a la pregunta del principio, con un ejemplo que la ancle —si es actual, mejor—.
Los tres primeros puntos caben en una frase, y esa frase vale décimas. «Marx, filósofo materialista del siglo XIX, autor de El capital»: doce palabras y llevas un tercio de la lista. Es la manera más barata de subir de banda, y aun así se olvida: en el apunte esos datos van en la primera línea, que nadie relee.
Los puntos 4 y 5 son el cuerpo, y el 6 es su forma. Ahí van tus 150 o 200 palabras centrales: los conceptos del autor explicando la cuestión, con sus referencias, en un orden que lleve a alguna parte; cada párrafo del desarrollo acerca a la tesis. Y el punto 7 se asegura reservándole unas cuarenta palabras: la conclusión no resume, responde, y el ejemplo no adorna, demuestra que sabes dónde vive hoy el problema.
Sobre la extensión, respira. Las 200-300 palabras son orientación y pasarse no penaliza (capítulo 2): aquí no hay guillotina. La estructura de arriba llena las trescientas sin relleno; si creces, que crezca el desarrollo, nunca la presentación.
El mapa del manual
Las cuestiones del ejercicio nombran una de tres cosas: un autor con uno de sus problemas, un debate que atraviesa una época o una corriente entera. La tabla traduce cada tipo a su casa en el manual, con el formato de remisión de todo el cuaderno: la sección y, al lado, el autor y el tema para encontrarla por el índice Tabla 10.
| Tipo | La cuestión | Dónde se estudia |
|---|---|---|
| Autor | Sócrates: figura, método, intelectualismo | §06-§07 (tema 2) |
| Autor | Platón: Formas, conocimiento, política | §09-§13 (tema 3) |
| Autor | Aristóteles: realidad, ética, política | §14-§19 (tema 4) |
| Autor | Agustín de Hipona: creer para entender | §26 (tema 6) |
| Autor | Tomás de Aquino: fe y razón, las cinco vías | §27 (tema 6) |
| Autor | Descartes: método, duda, cogito | §35-§37 (tema 8) |
| Autor | Kant: crítica, ética, Ilustración | §47 (tema 11) y §50-§51 (tema 12) |
| Autor | Marx: alienación, materialismo histórico | §57-§58 (tema 15) |
| Autor | Nietzsche: moral, nihilismo, superhombre | §59-§61 (tema 16) |
| Autor | Arendt: el totalitarismo, el mal | §69 (tema 19) |
| Autor | Beauvoir: la categoría «mujer» | §76-§77 (tema 21) |
| Debate | Fe y razón en la filosofía medieval | §25-§28 (tema 6) |
| Debate | El origen del conocimiento en la filosofía moderna | §34-§40 (temas 8-9) y §50 (Kant, tema 12) |
| Debate | El poder: del contrato social al liberalismo | §41-§46 (tema 10) |
| Debate | La mujer en la cultura y la filosofía | §08 (tema 2), §24 (tema 5), §29 (tema 6), §49 (tema 11) y §76 (tema 21) |
| Corriente | Los sofistas y la Ilustración griega | §04-§05 (tema 2) |
| Corriente | Las escuelas helenísticas | §20-§23 (tema 5) |
| Corriente | Renacimiento y revolución científica | §30-§33 (tema 7) |
| Corriente | La Ilustración | §47-§49 (tema 11) |
| Corriente | Los filósofos de la sospecha | §55-§56 (tema 14) |
| Corriente | El pensamiento feminista | §49 (tema 11) y §76-§77 (tema 21) |
La tabla dice dónde se estudia cada cosa; no dice qué va a caer. Tampoco es una valla: el territorio sigue siendo el curso entero, y si la cuestión no encaja en ninguna fila, el recurso es el de siempre (capítulo 4): la cuestión nombra una época o una corriente, y las partes del manual están ordenadas por ellas.
Y una segunda entrada al mismo mapa, esta vez por el autor. Hay seis nombres del curso que no son lectura obligatoria y que aun así pueden caer aquí: no tienen capítulo en la Parte III ni fragmento que comentar, y el ejercicio 3 los alcanza igual, porque recorre el currículo entero. De cada uno, la tabla dice quién es en una línea y por dónde ha entrado la prueba hasta hoy; dónde se estudian ya lo tienes arriba, en las filas de autor Tabla 11.
| Autor | Quién es, en una línea | Por dónde ha entrado el ejercicio 3 |
|---|---|---|
| Sócrates de Atenas (h. 470-399 a. e. c.) | El fundador de la pregunta moral: no dejó nada escrito y filosofó preguntando en el ágora | Las críticas de Sócrates y Platón a los sofistas (3.B, ordinaria de 2026) |
| Aristóteles de Estagira (384-322 a. e. c.) | Discípulo y crítico de Platón, y el sistema más completo de la Antigüedad | El debate político platónico-aristotélico (3.B, modelo I); el lado platónico está en §13 (tema 3) |
| Agustín de Hipona (354-430 e. c.) | El primer gran pensador cristiano, que pone el platonismo al servicio de la fe | La relación entre fe y razón en la filosofía medieval (3.A, extraordinaria de 2026), territorio suyo y de Tomás |
| Tomás de Aquino (1224-1274 e. c.) | Aristotélico cristiano y cumbre de la escolástica | La misma cuestión de fe y razón (3.A, extraordinaria de 2026) |
| Karl Marx (1818-1883) | Filósofo, economista y revolucionario; el más sistemático de los maestros de la sospecha | Los maestros de la sospecha (3.B, modelo II); en la transición de 2025, la alienación económica y el materialismo histórico |
| Hannah Arendt (1906-1975) | Teórica del totalitarismo y de la banalidad del mal; fue lectura de la prueba hasta 2025 | No ha aparecido en el formato vigente; en la transición de 2025, el origen del totalitarismo y el mal absoluto |
La última fila es la que explica la lista. Arendt no ha aparecido en este formato y está aquí igualmente, porque el criterio de la tabla es el currículo y no el historial: entran los autores que el curso estudia y la prueba puede pedir, no los que ya ha pedido. Ordenada por lo segundo sería una lista de apuestas, y de esas no hay ninguna en este cuaderno. Y tiene algo que no tiene ninguno de los otros cinco: fue lectura obligatoria hasta 2025, así que esta es la única línea del libro que te dice dónde ha quedado.
¿Y la doctrina de cada uno? En el manual, a propósito. Una entrada aquí no puede explicar la armonía de fe y razón mejor que §27 (Tomás, tema 6), y tenerla en dos sitios solo garantiza que algún día discrepen. Las dos tablas son un plano de carreteras: te dicen adónde ir, no lo que verás al llegar.
Errores que cuestan puntos
- El vaciado de apuntes. Todo lo que sabes del autor, en el orden en que lo memorizaste, sin tesis ni pregunta. Exposición sin argumento: fuera de la banda alta con la respuesta más trabajada del mundo.
- La opinión sin filosofía. El error simétrico y el más caro: entre 0,5 y 1 por bien escrito que esté. Si en tu respuesta no hay un autor, un concepto y una referencia, no has respondido a este ejercicio.
- Presentar a medias. Sin corriente, sin época o sin obra: décimas que se pierden por no repasar una lista de siete puntos, no por no saber. El olvido más evitable del examen.
- La digresión erudita. La biografía del autor o su sistema completo, cuando te preguntan por un concepto, es justo la «digresión» con la que la rúbrica baja a la segunda banda.
- Elegir por el enunciado que suena fácil. Suele ser el que invita a opinar, y ya sabes lo que se paga por opinar. Se elige por el bloque que dominas.
- Terminar sin conclusión. La banda alta pide concluir razonadamente y con ejemplos. Quedarse sin palabras para el cierre es un error de reparto, no de conocimiento: se arregla reservándolas.
Dos explicaciones desarrolladas
Las dos responden a enunciados reales del formato vigente, una de cada bloque histórico, y están escritas con la lista de comprobación delante. Léelas marcando los siete puntos.
Primera: el bloque antiguo, sobre el enunciado de la ordinaria de 2026. «Exponga las críticas de Sócrates y Platón a los sofistas».
Sócrates y Platón comparten adversario y escenario: los sofistas, los maestros de retórica de la Atenas del siglo V a. e. c. que cobraban por enseñar a triunfar en la asamblea y en el tribunal. La primera crítica es sobre la verdad. Protágoras sostenía que «el hombre es la medida de todas las cosas»: si cada ciudad y cada persona son medida, no hay conocimiento, solo opiniones. Sócrates, que filosofó preguntando y sin escribir, opone su método: el diálogo que examina definiciones —qué es la justicia, no qué parece justo en Atenas—, convencido de que bajo las opiniones hay algo común que la razón puede alcanzar. Platón, su discípulo y fundador de la Academia, da a esa convicción fundamento metafísico en la República: existen las Formas, realidades inmutables que la razón conoce, y la justicia no es la convención de cada polis sino la Forma que permite juzgarlas a todas. La segunda crítica es sobre la palabra: la retórica persuade sin saber, mientras la dialéctica busca saber, y quien enseña a defender cualquier tesis con el mismo brillo enseña indiferencia hacia la verdad. La tercera es sobre la virtud: los sofistas la venden como técnica del éxito; para Sócrates es cuidado del alma e inseparable del saber, porque nadie obra mal a sabiendas —el intelectualismo socrático—. El pleito sigue abierto: si el debate público busca la verdad o solo la persuasión es, hoy, la misma pregunta socrática.
Repasa la lista: época y oficio de los sofistas en la primera frase, la obra en su sitio, los conceptos —relativismo, dialéctica, las Formas, el intelectualismo— definidos y trabajando, dos referencias exactas, tres críticas encadenadas y un cierre que actualiza sin opinar. El material está en §04-§07 (tema 2) y §09 (Platón, tema 3).
Segunda: el bloque medieval, sobre el enunciado de la extraordinaria de 2026. «Exponga la cuestión de la relación entre fe y razón en la filosofía medieval».
La filosofía medieval hereda dos fuentes de verdad que no siempre dicen lo mismo: la revelación, recogida en las Escrituras, y la razón, heredada de los filósofos griegos. La cuestión de cómo se relacionan atraviesa todo el periodo, y sus tres grandes respuestas dibujan una trayectoria. Agustín de Hipona —siglos IV y V, en el tránsito de la Antigüedad al mundo cristiano— responde con la subordinación confiada: «creer para entender», porque la fe orienta a la razón y no puede haber conflicto donde la verdad es una; su platonismo cristiano convierte las Formas en ideas de la mente de Dios. Tomás de Aquino, dominico del siglo XIII y autor de la Suma teológica, responde con la armonía: fe y razón son dos vías distintas hacia la misma verdad, y por eso la razón puede demostrar por su cuenta los preámbulos de la fe —las cinco vías prueban la existencia de Dios desde la experiencia—, mientras que los misterios la superan sin contradecirla. Guillermo de Ockham, franciscano del siglo XIV, responde con la separación: los artículos de la fe no se pueden demostrar, la teología no es ciencia, y la razón queda libre para investigar la naturaleza sin tutela. La trayectoria importa más que cada posición: de la subordinación a la armonía, y de la armonía a una separación que abre el espacio donde nacerá la ciencia moderna. Que hoy distingamos sin esfuerzo lo que se cree de lo que se demuestra es herencia directa de este debate.
La misma lista, con tres autores: cada uno con su época, su orden o su obra y su concepto propio, y la argumentación puesta en la trayectoria y no en el inventario. Fíjate además en que la cuestión no nombraba a nadie: los autores los pone la respuesta, y esa es la diferencia entre explicar un debate y enumerar lo que te suena de él. El material está en §25-§28 (tema 6).
En las convocatorias reales la norma se cumple; el modelo oficial I es la excepción, con sus dos opciones del bloque antiguo↩︎