Unidad VII · Estética
La reflexión filosófica en torno a la creación artística
Herramienta para pensar: los dos cuadros
Estás en una sala con dos cuadros colgados uno al lado del otro. Son idénticos. No parecidos: idénticos. Supón lo que haga falta suponer —que la falsificación es perfecta— y acepta que ningún experto del mundo, con ningún aparato, es capaz de decir cuál es cuál.
Uno lo pintó Velázquez. El otro lo pintó la semana pasada un falsificador extraordinariamente bueno.
Te dejan elegir cuál de los dos te llevas a casa, y tienes que elegir de verdad, porque solo hay uno para ti.
¿Lo echas a suertes?
Casi nadie lo echa a suertes, y ahí empieza el problema. Si lo que la obra te da es lo que ves, y lo que ves es exactamente lo mismo en los dos, tu preferencia no puede estar mirando el cuadro: está mirando otra cosa. Di cuál. Y cuando lo hayas dicho, contesta a esto: si esa otra cosa pesa tanto, ¿estabas mirando el cuadro?
Hemos preguntado qué somos, qué podemos conocer, qué hay, cómo debemos actuar y cómo conviene que nos organicemos. Queda una pregunta que parece menor y no lo es: ¿por qué nos paramos delante de algunas cosas?
A nadie hay que explicarle para qué sirve un puente o una ley. Con un cuadro, con una canción o con una película, la pregunta por la utilidad se vuelve incómoda enseguida: no sirven para nada evidente y, sin embargo, les dedicamos una parte enorme de nuestro tiempo, de nuestro dinero y de nuestra conversación. La estética es la rama de la filosofía que se toma en serio ese hecho en lugar de despacharlo.
Empezaremos por los dos conceptos que la ordenan —la belleza y el arte—, que ni significan lo mismo ni han ido siempre juntos, y por el más resbaladizo de todos: el gusto. Ahí aparece la pregunta que todo el mundo cree tener resuelta de antemano: si sobre gustos no hay nada escrito, ¿por qué discutimos tanto sobre ellos, y por qué a veces alguien nos convence?
Después veremos qué han contestado los filósofos, desde Grecia hasta las discusiones de ahora mismo: si la belleza está en el objeto o en quien mira, qué convierte una cosa en obra de arte, quién tiene derecho a decidirlo, y qué le ocurre a todo esto cuando la imagen se reproduce sin límite y la cultura audiovisual se vuelve el aire que respiramos.
Verás que la estética no es el adorno con que se cierra el curso, sino el lugar al que vuelven, juntas, casi todas las preguntas anteriores.